Música para Volar recreará el MTV Unplugged de Charly García

El grupo musical rosarino Música para Volar regresará este sábado a Mar del Plata y en esta oportunidad lo hará para presentar en forma íntegra “Hello!”, el disco que Charly García grabó en 1995 en el marco del ciclo Unplugged de MTV. La cita será a las 21:30 en la Sala Astor Piazzolla del Teatro Auditorium (Boulevard Marítimo 2280) .

“Charly Unplugged” es un espectáculo que propone disfrutar del disco Unplugged grabado en MTV por el gran ídolo del Rock Nacional, dejándose llevar por los sonidos y las imágenes que irán apareciendo sobre el escenario.

El show incluye los arreglos de cuerdas originales con violín y violoncello, y una videoinstalación diseñada especialmente para la ocasión. La propuesta visual del espectáculo consiste en una instalación de pantallas gigantes en las que se irán proyectando imágenes icónicas de las décadas que atravesó la carrera de Charly García hasta el momento de la grabación de su Unplugged, mezclándose al mismo tiempo con tomas en vivo de lo que sucede en el escenario.

Música para Volar está integrado por José Matteucci, en batería y voz; Alexis Thompson, en guitarra; Julieta Sciasci, en bajo; y Bruno Moreno en piano. En esta oportunidad, “Charly Unplugged” también contará con la participación del violinista Ignacio Quiroz, el violonchelista Paolo Ferrara e invitados especiales. El trabajo de dirección y mezcla estará a cargo del realizador audiovisual rosarino Hernán Roperto, el iluminador del espectáculo es Fernando “Moderno” Burgo y el sonido será manejado por Francisco Matteucci.

En anteriores oportunidades, la agrupación visitó la ciudad con sus shows que rinden tributo a la música de Gustavo Cerati y Soda Stereo, y al respecto de este nuevo espectáculo, el pianista Bruno Moreno, comentó a ShowMardel:

“La nuestra es una banda que se formó para interpretar íntegramente el unplugged de Soda, por el simple placer de hacerlo. La formación de ese disco es casi idéntica al de Charly: un cuarteto de rock con el agregado de violín y cello (el de original de Soda usa viola). Esa particularidad sumada a nuestro deseo de abordar la obra de García, hizo que ese paso sea una continuación “natural”. Sin embargo la composición y la lírica son tan diferentes que para interpretarlo hubo que cambiar el chip y ensayar muchísimo. Por otra parte ¡es un disco que le gusta a todo el mundo! Una perfecta puerta de entrada a la obra Charly”

-Antes de hacerlo, ya tenían el disco escuchado o conocido, pero luego de “pulirlo” para lograr arreglos y demás, qué sintieron/pensaron con respecto a este trabajo de Charly?

Es una característica de toda gran obra: al zambullirse de lleno en ella, uno nunca sale de la misma manera que entró. Se aprende mucho de música, por obvias razones. Y cada vez que lo tocamos queda una sensación que parece imposible: la de que García es más grande de lo que creías. En este disco Charly hace una relectura muy particular de sus clásicos dando cuenta de su condición “hipervínculo”, en cada canción, en cada arreglo confluye información que viene de lugares muy diferentes y conecta con infinitos otros en la cabeza del oyente. Una pieza cultural insoslayable.

Acerca de la banda

El grupo se formó en 2012 y desde hace dos años se encuentra de gira por todo el país y el exterior con sus espectáculos, que incluyen “Gustavo Cerati Sinfónico”, “Música para Volar + Kubrick” y “Paseo eléctrico”. Una constante en su carrera es el profundo respeto por la obra musical que abordan, así como la búsqueda de generar experiencias integrales en el espectador, diseñando cada detalle de la puesta en función de crear momentos únicos de reencuentro con las composiciones.

Sobre “Charly García Unplugged”

Bajo el nombre de “Hello!”, Charly García grabó su disco en el marco de la serie Unplugged organizada por el canal estadounidense MTV en el año 1995. Con una carrera que ya había cambiado varias veces la historia del rock argentino y latinoamericano, en aquel entonces García mostró su plena vigencia con una serie exquisita de versiones de algunas de sus canciones más emblemáticas, tocando el piano de manera magistral y combinando en los arreglos la sonoridad de un violín y un violoncello, además de la voz y la guitarra de María Gabriela Epumer, la batería de Fernando Samalea, y las intervenciones del “Zorrito” Von Quintiero en teclados, órgano y bajo.