Gabriel Chamé Buendía: “El humor es un arma poderosa para el poder”

El clown y actor Gabriel Chamé Buendía presenta su unipersonal “Llegué para irme”, todos los jueves a las 21.30 en la sala Roberto J. Payró del Teatro Auditorium. Un “meloclown” que retrata el ritmo vertiginoso de la sociedad actual, de “estar divididos, haciendo una cosa y pensando en otra”.

Esta tragedia cómica metafísica o simplemente meloclown, trata sobre el stress que vivimos en estos tiempos modernos. Es la historia de un hombre que gira sin salida, un clown, que si lo examinamos de cerca revela lo trágico de nuestra actual modernidad. Correr, partir, viajar, jamás descansar, no tener el tiempo de pensar. Estar en un permanente stress de viaje sin poder disfrutar de él. Descender de un avión para tomar un tren, tomar un taxi para llegar a su casa agotado. Ver su correo, escuchar sus mensajes, vaciar la heladera, intentar dormir, y rápidamente partir, estar eternamente deslocalizado. En el cansancio de la noche percibir el fantasma de su padre muerto, sentir su amor perdido, ver el tiempo pasar. Duro pero es cómico.

La dirección y dramaturgia de la obra pertenecen a Gabriel Chamé Buendía y Alain Gautré

El espectáculo surgió hace más de una década, en Francia, cuando Buendía terminó su contrato con el Cirque du Soleil, en donde, desde 1999 hasta 2004 participó como clown del espectáculo “Quidam”. Allí decidió que, después de haber trabajado con una empresa tan grande y con tanta gente, quería pasar por una experiencia de unipersonal. “Volver a la creación mía, tener un contraste”, relata a ShowMardel el actor que durante la temporada 2015/2016, presentó su espectáculo “Last call”, en donde el personaje “Mister Piola” vivía desopilantes experiencias en un Aeropuerto. En “Llegué para irme” también aparece este personaje, pero en su casa, viviendo una “soledad contemporánea”.

El “Llegué para irme”, no sólo se refiere a alguien que viaja, sino al ritmo vertiginoso actual, de “estar divididos, haciendo una cosa y pensando en otra”.  “No podemos parar. El aspecto trágico contemporáneo nuestro, que por un lado no podemos soltar. Eso es un hecho trágico, pero profundamente cómico y absurdo. La cantidad de cosas que hacemos en el día, completamente disociadas. Trata de esa soledad contemporánea que todos vivimos, en esto de no poder parar. Y aunque estemos acompañados, estamos en una especie de soledad ante esta modernidad”, describe.

Cuando se estrenó el espectáculo, era como muy “modernoso”, y recién estaba surgiendo el tema de internet y las redes sociales, pero ahora, se ha convertido en casi un clásico.

Y en cuanto al concepto de meloclown, explica que  tiene que ver con “jugar con lo trágico y cómico, con reírnos y al mismo tiempo mostrar la dulzura del personaje, su fragilidad ante la modernidad”. “Los seres humanos somos tan frágiles ante un sistema moderno tan fuerte, y el payaso genera un arquetipo del ser humano, nuestra locura, inocencia y desajuste con la sociedad”.

Asimismo, reflexiona sobre el humor en la actualidad, destacando que “el arte se ha popularizado, y es menos de elite, ya que la gente ha estudiado disciplinas artísticas en su vida cotidiana, sin dedicarse a eso”.  “Me parece muy singular eso: el arte cultivando a la gente para una mejor vida personal”, resalta.

 De esta manera, la gente es más consiente en esto de exponerse. “Los seres humanos nos reímos de lo mismo, pero la sociedad va cambiando. Reírse de uno mismo es también reírse del mundo. Cuando la gente se ríe del payaso en algún lugar se ríe de ellos mismo. Entonces, reconocemos el error, la tontería, la locura, la rebeldía, el fracaso…”

“El humor sigue siendo el arma más peligrosa para la gente de poder,  porque se filtra y a la gente le gusta. El humor desde la inocencia o la crítica es un arma profundamente poderosa para el poder”, culmina.