Almodóvar y Banderas transmiten los dolores y glorias de una vida

“Dolor y gloria”, la nueva película de Pedro Almodóvar, protagonizada por Antonio Banderas, quien interpreta a Salvador Mallo, un aclamado director de cine que se encuentra en su ocaso. Su memoria lo llevará hasta su infancia en los años 60s, a sus primeros amores, su madre, su primer amor adulto en los 80, el descubrimiento del cine y las diferentes etapas de su vida.

-Anoche fui al cine

-¿Qué viste?

La de Almodóvar

Esta conversación, seguramente se está repitiendo por estos días en distintas partes del mundo. Parece ser algo simple, pero no lo es. Lograr entender la respuesta “la de Almodóvar” sin repreguntar, es todo un logro. Son años y películas que marcaron un estilo. Melodramas, destacadas actuaciones, historias originales con giros inesperados, música que subraya momentos especiales, escenografías y locaciones pintorescas, con detalles cuidados al máximo… Y así podríamos seguir enumerando todo lo que fue construyendo el realizador español.

Y todo eso también crea mucha expectativa a la hora de una nueva producción.

De “Dolor y gloria” se adelantaba que era su filme más personal y casi autobiográfico, y al verlo se lo entiende desde varios aspectos.

La vida de un director exitoso, de culto, que trascendió las fronteras, reconocido por el público y la crítica, estudiado y valorado en todo el mundo. Desde afuera, parece una carrera ideal, casi perfecta ¿Pero cómo se vive desde adentro? Y no por nada la primera palabra del título de la película es “dolor”. Es lo primero que transmite: que ha sentido muchos dolores físicos y emocionales. Por enfermedades, desamores… Que ha tenido picos de inspiración, y otros en los que proyectos se han quedado en el camino, o no pensó que eran suficientemente buenos para salir de archivos que sirvieron de “descargas emocionales” en su computadora (ordenador en su caso).

Pero en algún momento, la inspiración surgiría, y junto con ella, la necesidad de plasmarla en una película.

“Dolor y gloria” desnuda el interior y exterior de un creativo, de forma cruda, carnal, pero sin dejar de lado las pinceladas de humor, de absurdo, de locura…

Antonio Banderas es el elegido para transmitir con su cuerpo, sus miradas, su voz todas esas sensaciones, y logra esa trillada expresión, pero válida en este caso de “traspasar la pantalla”.  Y como suele suceder en el Universo Almodóvar, cada personaje se luce, y no hay secundarios ni terciarios. Empezando por Asier Etxeandia, quien interpreta a un actor que tuvo su momento de esplendor, y ahora, al reencontrarse con el célebre director, vuelve a sentir la chispa de volver a los escenarios. Mientras que Penélope Cruz es esa “mamma” que recuerda a una joven Sofía Loren por su carácter, presencia y belleza. Y para no olvidar las presencias argentinas, de Leonardo Sbaraglia y Cecilia Roth, como figuras del pasado que reaparecen.

El “sello Almodóvar” está bien marcado en esta cinta, y está destinada a ser una nueva gloria en su carrera.