“Carta de amor a Salvador”: la vida, el arte y el amor de Federico García Lorca

La obra “Carta de amor a Salvador”, de Mariano Moro, basada en textos de Federico García Lorca, se estrenará el 23 y 24 de agosto a las 20:30 en Espacio Teatral Cuatro Elementos (Alberti 2746), protagonizada por  Fernando Pereyra.  “Salvador Dalí fue el gran amor de García Lorca, alguien en quien nunca dejó de pensar, quizá (ésta es mi hipótesis) hasta el mismo momento de su desoladora muerte“, comentó el autor a ShowMardel sobre esta pieza “del gran poeta, que, siempre inspirado, rediseñaba el mundo a su antojo”.

En “Carta de amor a Salvador”, García Lorca interpela al gran amor de su vida, Salvador Dalí. “Ilumina y juega por los infinitos rincones de su inteligencia, su sensibilidad y su fantasía, nunca agotadas ¿Qué es poesía? ¿Qué es teatro? ¿Qué es amor? ¿Cómo viene la muerte? En 1936 mataron a quien tenía las respuestas, si no más acertadas, más bellas”, describe Moro.

¿Cómo te encontraste con esta esta historia y qué te llevó a querer profundizar y querer contarla en el escenario?

Gracias a mi madre, que siempre fue muy lectora, en mi casa había muchos libros y una notable veneración de la lectura y los grandes escritores y poetas.  Estaba la hermosa edición de las obras completas de Federico, papel biblia, encuadernada en cuero, que ya en la infancia empecé a frecuentar, luego me apropié,  y desde entonces me acompaña y me es de cabecera. En el manual de sexto grado del primario, Kapelusz, teníamos y nos dio la maestra el poema de la rosa que vertebra la obra “Doña Rosita la soltera”. Yo no me quedé con el manual, fui a mi libro, aprendí el poema (solo yo de toda la clase, obviamente), que todavía recito de vez en cuando, y leí la obra entera. Fue la primera pieza teatral que leí, por entonces leía novelas sobre todo. Nunca me abandonó la impresión de delicada belleza que me dejó. ¿Quién me iba a decir entonces que yo sería un día dramaturgo y director? Quizá sí poeta, versos ya escribía. No muy buenos, hay cosas que no cambian.

En la misma guerra y por los mismos días mataron a Jesús, el padre de mi madre, que tenía veinticinco años. Mi mamá, seis meses. De algún modo inconsciente asocié esas dos muertes y adopté a Federico como familia. Quizá ya intuía que algo de lo que no se puede decir pero que él encontraba la manera de sugerir tendría mucho que ver conmigo.

En fin, fue uno de mis primeros poetas, sin duda mi primer dramaturgo, lo adoro y acaso por eso, con lo mucho que me gustan sus obras siempre, no quise abordarlo hasta sentirme preparado de verdad, aunque le rendí pequeños homenajes en “De hombre a hombre” y también en “Azucena en cautiverio”, y sí trabajé bastante con aquel a quien él tanto amaba y que sin duda fue su precursor, Lope de Vega.

-¿Con qué te fuiste encontrando en todo el proceso de creación, y qué sentís sobre esta historia, ahora con la distancia geográfica y de tiempo?

Estudiando biografías y testimonios sobre él, tanto como leyendo su obra entrelíneas, concluí que Salvador Dalí fue el gran amor de su vida, alguien en quien nunca dejó de pensar, quizá (ésta es mi hipótesis) hasta el mismo momento de su desoladora muerte. La idea de ese amor desesperado y persistente me permitió articular un recorrido exhaustivo por el alma tan amplia de Federico, por su incesante capacidad de derramar inspiración, sensibilidad, belleza y gracia en teatro, poesía, conferencias, estampas, cartas, y de cuerpo presente. Eso es lo que quiero, por supuesto, sentir a Federico de cuerpo presente.

Creo, con Harold Bloom, que los genios existen y que el mundo es distinto y algo mejor tras su paso.  Algo invaluable de la experiencia humana, sobre todo del amor, sólo lo aprehendemos, o al menos lo rozamos, tomados de la mano de Lorca. Es algo inmediato y fulminante que trasciende toda distancia espacial y temporal.

Al actor se lo pido todo en inspiración, creatividad, sensibilidad y virtuosismo. Fernando Pereyra me lo dio y nos lo dará. Antes fracasé con otros cuatro actores, tres de Buenos Aires, que, razonablemente, no se animaron. ¿Quién me iba a decir que al ideal lo iba a encontrar en Mar del Plata? Entrenando verso para hacer “Una mujer ardiendo –Fedra-”, luego de meses de estar ya trabajando con él, un día escuché a Fernando e interiormente me dije “-¡Es éste!”. Aceptó, trabajó como el titán que es y va a dejar a todo el mundo con la boca abierta. No exagero.

DATOS:

Federico: Fernando Pereyra

Libro y dirección Mariano Moro

Escenografía: Alejandra Vilar

Fotografía y diseño: María Bernatene


Fernando Pereyra comenzó su carrera artística a los diez años y, desde entonces,  ha participado en más de una treintena de obras de teatro, cine y televisión. Es actor pero también director, dramaturgo y docente. Tiene en su haber títulos destacados como “Haikus”, “El sótano”, “Sin héroes”, “Superyó”, etc. Con Mariano Moro ya colaboró en la premiada “Una mujer ardiendo (Fedra)”.

Mariano Moro es marplatense, licenciado en Psicología, formado en teatro con diversos maestros, entre Mar del Plata y Buenos Aires, fundó la compañía “los del verso”, y se estrenó como autor- director con “Matarás a tu madre” (premio Estrella de mar 2000), a la cual siguieron “Edipo y Yocasta” (premio Estrella de mar 2001), “La Suplente” (premio Estrella de mar 2004/ Primer Premio Festival latinoamericano de Monólogos, Brasil 2004), “Fraternidad” (premio Estrella de mar 2005), “Azucena en cautiverio”, “Porque soy psicóloga”, “Alfonsina y los hombres”, “Teresa”, y “Lugones”, entre otras.

Hizo la dramaturgia de “Báthory” para Ana María Stekelman, debutando como coreógrafo con “Libertad –en danza” en 2005, y estrenó en 2007 con el mismo grupo (“Tenedor Libre”) “Refugio de Pecadores”, que combinó teatro, música y danza.

Por su obra “Quien lo probó lo sabe”, reconstrucción del Siglo de Oro centrada en la vida de Lope de Vega, recibió los premios ARGENTORES, Trinidad Guevara, Florencio Sánchez, Estrella de Mar, Teatro del Mundo, Festival Iberoamericano “Cumbre de las Américas”, Teatro XXI de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Distinción José María Vilches, el premio María Guerrero como mejor director y el Premio del Público al Mejor Espectáculo en el Festival de Olmedo, Valladolid, España, 2008.

Por su obra “De hombre a  hombre”, recibió el premio 2007 al mejor texto dramático del concurso “Visible/SGAE (Sociedad General de Autores Españoles)”, Madrid, España.

Colihue publicó en 2010 “Seis obras”, una antología de sus piezas teatrales, CELCIT editó tres de sus obras y también se publicaron “Jesucristo”  (Interzona) y “Eusebio Ramírez” (Colihue).

Desde 2016 es director artístico del Teatro Auditorium de Mar del Plata.