Montserrath Otegui presenta su nuevo espectáculo “Akasha, semillas de éter”

La reconocida bailarina Montserrath Otegui presenta su nuevo espectáculo “Akasha, semillas de éter” el próximo 24 de noviembre, a las 21, en el Teatro Municipal Colón, Hipólito Yrigoyen 1665, con entradas a valores accesibles.

Inspirada en el significado de la palabra akasha, que según explicó “quiere decir cielo o éter”, con un ballet compuesto por ocho bailarinas contará una historia que invita a reflexionar al público, un sello distintivo de cada una de sus propuestas.

Siempre estoy buscando qué historia merece la pena ser contada a través de la danza o qué idea podemos llevar a través del movimiento. ‘Akasha, semillas de éter’ tiene que ver con nuestro origen”, describe Otegui. “En las temáticas de mis obras soy partidaria de invitar a pensar y que podamos tomar conciencia de nuestro rol en el cosmos”, agrega.

En este sentido, la directora del Instituto Montserrath Otegui señala: “Hay una frase que puse en el ballet que dice: ‘lo que tomas del cielo lo devuelves a la tierra’ y precisamente este éter o este akasha sería sustancia invisible que interconecta todas las cosas en el universo”.

“A través de la danza narramos cómo, en nuestra travesía humana de espacio y tiempo, tenemos un transcurrir, y en la vorágine a veces olvidamos que nuestro origen es estelar. Tenemos una misión, un propósito y todo el cielo y las estrellas son nuestros testigos”, resalta sobre el argumento de la obra.

Además, la propuesta cuenta con elementos audiovisuales que acompañan cada escena. “Si bien el tema es bastante abstracto para llevar a la danza, hay videos que van trazando el hilo conductor”, adelanta.

“Akasha, semillas de éter” es un proyecto que Otegui comenzó a trabajar en enero de este año. Sin embargo, empezó a investigar el tema antes, durante el año y medio que estuvo dedicada a otros proyectos, fuera de los escenarios. “Siempre escribo el guion. En este año y medio que estuve parada con la compañía investigué, estudié y busqué la música. Siempre hay un trabajo de preproducción muy profundo. Luego se montan las coreografías durante varios meses”, detalla.

Fiel a su filosofía, la bailarina remarca su creencia en que “el arte es un gran vector”. “Y más allá de todo, creo que a través de la danza podemos dar mensajes maravillosos, a pesar de que a veces sea un lenguaje un poco inaccesible para la mayoría del público”, expresa. Y agrega: “Creo que en este ballet vamos a poder acercar un poquito más la idea de lo que el arte puede hacer en la vida de las personas”.