Con localidades agotadas en las dos funciones, Creciente se presentó el pasado fin de semana su “Concierto silencioso”, en el IMMC (Instituto Marplatense de Música Contemporánea), con Shitsem como invitada. En diálogo con ShowMardel, Facundo Passeri e Ingrid Bretschneider hablan de la música, letras, y los conciertos de la banda que explora el folclore marplatense con sus melodías, ritmos e historias.

Los recitales son momentos únicos e irrepetibles, de sonidos, de encuentro, de sensaciones, de sentimientos, de expresión, inspiración… Y en el caso de Creciente, son toda una experiencia que va más allá de la música. Los conciertos que suelen ser en lugares como teatros, comienzan cuando las luces de sala se apagan, se prenden las del escenario, aparecen los músicos, y allí, todo fluye. Pero en este concepto que parece contradictorio de “concierto silencioso”, conviven dos palabras que parece difícil unirlas, ya que si es un “concierto”, tiene que haber un “sonido”, y no “silencio”. Esta metáfora encierra lo que ocurre en el Insti con esta banda que tanto representa y habla de la identidad marplatense.

Al ingresar al bello entorno que refleja el IMMC, comienza la experiencia. Luces tenues, una salamandra que aclimata el lugar, y llegar al patio en donde los anfitriones son conejos que se pasean alrededor de una enorme fogata e invitan a entregarse a lo que se va a venir. Como en algún cuento de Cortázar o en una película de Tim Burton, esta previa hace cambiar el chip que se trae antes de ingresar. Y llega el concierto, circular, con 40 personas rodeando al grupo.

El sonido es lo que todo melómano sueña: cada espectador enchufa sus auriculares en cables preparados para cada uno, ya que la banda no utiliza amplificación. Sólo se escucha por los auriculares, y cómo… Cada sonido, cada respiración, cada movimiento de instrumento se puede captar perfectamente, sin algo más que lo opaque.

Es entonces cuando las letras que hablan del mar, de las Playas de San Jacinto, del trabajador del Puerto, de la loma de Colón, y de tantas referencias locales, se mezclan con el candombe, el jazz, el folclore, el tango, las melodías, y la experiencia Creciente se completa.

La banda integrada por Ingrid Bretschneider, Leopoldo Juanes, Facundo Passeri, Sebastián Sartal, Gabi Virga y Sebastián Flores es todo un referente para música popular atlántica, y se ha dedicado a investigar los orígenes genitivos de aquello que conocemos como folclore. Esta búsqueda ha conducido a la agrupación a dar con el “Mareo”, su primer disco, una célula rítmica que, producto de una sostenida investigación sobre el paisaje sonoro de la costa, ha vertebrado el eje creativo de sus canciones.

“Al igual que el Concierto Circular en su momento,  el silencioso surge para desafiar el formato existente. Nos gusta esto de cambiar un poco los muebles de lugar, jugar distinto, cambiar las reglas del juego”, explica a ShowMardel, Facundo Passeri. “En su momento, el circular fue para crear una situación parecida a un ensayo abierto. Y en este caso, el silencioso, viendo esto que se avecinaba tan fuerte de la ausencia de espectáculos y ensamblándolo con alguna idea vieja que teníamos, surgió hacer los conciertos en el patio. Tratamos, por un lado, de aislarnos del sonido que hay afuera de la vecindad y de la calle, y por otro lado, poder convivir con los vecinos de una forma amable y pacífica. Poder hacer un recital al aire libre, en donde la gente se sintiera segura, pero que pudiéramos además garantizarles que tuvieran una escucha fiel y limpia”, agrega.

“Además la idea vieja que teníamos era la de combinar todas las posibilidades sonoras  en el auricular, ya que a veces el sonido amplificado no te permite poder disparar pistas, poner sonidos 3d, grabaciones que aparezcan de sorpresa con planos de los instrumentos… Se puede jugar de una manera más fiel a un disco que a un espectáculo en vivo. Sumado al viaje interior, y teníamos esta necesidad introspectiva que era parte de lo coyuntural. Esta introspección que nos llevó a la pandemia, el auricular nos permitía estar metidos en un viaje colectivo pero individual”, completa.

Mareo” es el primer disco de Creciente, editado en 2016, con nueve canciones que son, según define Passeri, “el buque insignia de la banda”.

Por su parte, la cantante Ingrid Bretschneider, sostiene que “le gusta que la gente pueda sentir al disco como algo propio”. “El mar es tanto para nosotros. Y refleja mucho de lo que somos. A veces es un mar que suena más calmo, a veces un mar fusioso, y es cambiante y constante en sus cambios. Y cuando la gente cierra sus ojos, agudiza los sentidos del oído y se deja llevar más por la música. La sensación pasa a tener una imagen visual creada por quien escucha y lo visual de esa imagen sonora, comienza a ser una creación propia de quien escucha la representación de la música. Y como respondemos a lo que sentimos con el mareo, ahí está la magia”.

“Silencio, madera y flor”, “Un mar detrás de la loma”, “El barquillero”, “Acantilados”, “Barcos”, “San Jacinto”, “Arrabal Atlántico” son canciones que representan a ese “Mareo”, con “letras y composiciones que surgen desde un pensamiento y un sentir y una explosión creativa de Leo Juanes”, dice Passeri sobre el proceso creativo de la banda. “Luego, lo que sucede es todavía más interesante, porque sus letras, sus canciones, se manifiestan pero toman peso con la identidad que pone cada uno en el grupo. Leo funciona como un catalizador de nuestras perspectivas, experiencias, de nuestro amor por la ciudad, nuestra bronca con algunas cosas también y el sentir identitario que nos une a todos. En una canción, en una letra están volcados los sentires y las experiencias de todos”.

“La música de Creciente abarca a todos. Es una visión hacia afuera y hacia adentro. Ve a los demás y se ve a sí mismo. Y busca el punto de conexión, que es el mar. Las canciones no son modernas ni antiguas, son atemporales y creo que no me voy a cansar nunca de cantarlas. Me recuerdan de dónde vengo y lo que es esencial en mi vida. Me gusta interpretar canciones de diferentes géneros musicales, pero quizás en algún momento me termino aburriendo, se me va la chispa, y pasa a ser solo una canción y yo una cantante. Y por ser muy emocional necesito que las canciones trasciendan la voz, la técnica vocal y las cualidades sonoras. Y no sea sólo una cantante que actúa  una interpretación musical, sino una persona que vive las canciones. Así como para muchos de nosotros mi infancia fue muy significativa. La primera imagen que veía al salir de mi casa era el horizonte amarillo del trigo y atrás estaba el mar.  Creciente es esa mezcla: el campo, la llanura y el mar como uno solo. En las canciones descubro continuamente un nuevo modo de representar lo que soy. Uno tiene tanta historia detrás y toda esa historia tiene una escena, que es el paisaje. Las letras de Creciente parece que me leyeran la mente todo el tiempo y supieran acerca de mi vida sin saber tanto. Y creo que a mis compañeros les pasa algo parecido. Incluso podemos equivocarnos como personas, pero cuando nos comunicamos a través de la música existe la comprensión y el respeto y nos recordamos todo el tiempo quienes somos y que estamos buscando”, describe Bretschneider.

“Santa Rosa” es una de las nuevas canciones de Creciente, que será parte del segundo disco de la agrupación. “Es Creciente más consolidado en lo humano individual y colectivo. Mucho más detallista. Quizás, de la mano de la pandemia que nos puso un poco más introspectivos, a mirarnos para adentro, a sacar lo que está mal. Lo que pesa, pesa demasiado, hay que descartarlo. Lo que fluye hay que alimentarlo. Y así fue. Más detalle y de pensar en el todo y no en las partes, adelanta Passeri.