“Los años no llegan solos” suele decirse. Llegan con acumulación de experiencias, con sabiduría y también con olvidos, sensibilidad y un ritmo más lento para recorrer el camino. Así como cuando recién empezamos a movernos y hablar, poco a poco, con tranquilidad, paciencia y sin preocupación por los tiempos; algo similar ocurre con la vejez. Lo mismo con aquello de actuar “sin filtro” ¿Y qué ocurriría si tres ancianos inquietos, que no se resignan a ser pasivos, y deciden rememorar sus épocas de artistas y representar textos de Shakespeare? La respuesta está en “Tres viejos bardos”. La obra de 4 Williams está protagonizada por Leo Rizzi, Guillermo Yanícola y Luciano Brindisi, y se presentará el viernes 13 de marzo en el Teatro Municipal Colón, a las 21 hs.

TresViejosBardosEl espectáculo juega con lo cómico y lo trágico haciendo reflexionar al público sobre los sueños de las personas y lo que implica la tercera edad.
Mezclados entre el público, ellos aparecen, y generan complicidad con una audiencia que, a medida que se ríe y se mete en la historia, encuentra inconscientemente paralelos con conocidos, familiares o, con ellos mismos. Y es que lo que en algunas civilizaciones se valora por la sabiduría y la experiencia, en otras se deja de lado o es objeto de burla y gracia.
Mientras se esfuerzan por representar obras del Bardo como Hamlet, Otelo, Romeo y Julieta, Macbeth y La Tempestad con los escasos recursos escenográficos y de vestuario que poseen, ellos se divierten, se entretienen, a la par del público. Una demostración de la enorme importancia que tiene la estimulación con actividades placenteras –para todas las edades-.
Dirigida por Ricardo Behrens, la obra tiene tres personajes bien definidos. Leo Rizzi es una especie de maestro de ceremonias que provoca carcajadas con sus olvidos y sus entradas y salidas de presentador a actor protagonista. Luciano Brindisi explota su histrionismo interpretando diversos personajes femeninos con gran despliegue corporal. Y Guillermo Yanícola acompaña y complementa con sus habilidades como director en cada escena.
“Viejos son los trapos” es otra de las frases que se vienen a la mente al presenciar estas historias, ya que no importa la edad para expresar, para sentir, para comunicar; pero sí importa que, del otro lado, se los escuche, se los entienda y se los valore.

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