El Gato Peters presenta “Cuentero“, su nuevo espectáculo de “Stand Folk Campestre”, todos los jueves de enero y febrero a las 22 en la sala Melany del Centro de Arte RadioCity+RoxyComedy+Melany.

Ricardo Daniel Peters desde hace décadas cuenta con precisión increíbles anécdotas de nuestra tierra. Y las historias que en un principio fue escuchando y contando, ahora le llegan diariamente a través de las redes sociales. “Todos los días tengo seis o siete historias promedio en el Facebook Oficial y son las que le dan cuerpo al libro de cada espectáculo”, comenta a ShowMardel el humorista.

Y esos relatos, según define, “tienen esencia de folklore, porque hacen al saber popular de las distintas regiones y se transmiten de boca en boca”.

Peters tiene el don de la percepción y una mirada disruptiva que le permite relacionar aspectos de la vida del hombre de campo, historias de pueblo que en la exageración o sana distorsión, produce la magia del cuento. Con una intuición innata en él, en “Cuentero” hay un sin fin de pinceladas que apelan a la descripción de detalles de los tiempos que corren tanto como a aquellas épocas en donde la gente vivía con más tranquilidad. De igual modo, en ambos casos el Gato genera una inmediata empatía con su relato liberando la imaginación del espectador para dar rienda suelta a recuerdos, estereotipos y asociaciones a las que el público responde a pura risa y aplauso.

-¿En estos años de trayectoria y de recopilar cuentos, ves que han cambiado algunas cosas, o las historias siguen pasando por los mismos lugares? ¿Lo de “pueblo chico, infierno grande”, lo ves como mito o realidad?

Los pueblos hoy están más interconectados , tienen otro ritmo de vida, otro paisaje , otros tiempos, otros ámbitos donde juntarse, en donde todos se conocen. Eso sigue siendo absolutamente distinto a la vida de ciudad.

Pero no hablamos ni nos vestimos tan distintos. Cuando empecé me sentía el primo del campo, porque tenía otra ropa, hablaba distinto. Pero ahora creo se horizontalizó mucho.

Hay una grieta entre antes y ahora. Cualquier cosa que uno se ponga a mirarla cómo evolucionó en los últimos años, da motivo de inspiración para hacer un relato.

Este año, trabajamos en la evolución de los autos, que hoy son computadoras   con ruedas, y la relación del auto con el nombre. Hacemos viejos relatos exagerados, y un monologo con los apellidos que me costó tres años armarlo, con el origen de los apellidos en todas las culturas.


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